HERMOSA VISIÓN DE LA CRUZ
La historia detrás del himno
RAÚL MEJÍA GONZÁLEZ, 1919
Autor de la primera estrofa y primer coro de esta letra.
Nació el 24 de Marzo de 1891 en Chiquimula, Guatemala.
Destacó como escritor y poeta, y quiso ser abogado; pero el vicio del licor
(productos de su ciudad natal), le llevaron a la ruina y abandonó la carrera de
leyes, viviendo una vida que le llegaría a causar la muerte prematura cuando
tenía tan sólo 28 años.
Era sido conocido como el borracho de su pueblo, Chiquimula.
Solía ir a los cementerios donde pasaba noches enteras,
pensando que era el lugar donde podía
librarse de las pesadillas
de los demonios que él creía que le
perseguían constantemente.
Tanto sufría por ello que muchas veces intentó suicidarse para liberarse.
Atormentado por alucinaciones de ser perseguido por el
diablo,
un día le pareció oír que Satanás le
condenaba eternamente
y que se encontraba sin esperanza.
Su pánico fue tal que cayó sin fuerzas.
Al rato pudo levantarse y corrió a la casa de un misionero
evangélico,
sus puertas estaban abiertas, como lo están siempre los brazos del Señor para
todo el que reconoce su necesidad de Él.
Entre gritando: ¡Socorro! y le conté al Señor Guillermo
Staton
lo que me pasaba. ¡He visto el
infierno!; Él me dijo:
Aquí está usted con Jesús y donde manda El,
Satanás no tiene poder.
Sentí en mi corazón una confianza extraña, ¡estaba
seguro!
Me condujo a un cuarto y después de leer
algunos pasajes de la Biblia
y entender el mensaje de salvación, me invitó a orar y mientras oramos,
yo oía la voz de los demonios que exclamaban:
«Te has
escapado, pero anda con cuidado
porque no te dejaremos seguir».
Recibí a Cristo en mi corazón como mi Señor y Salvador y mi
vida fué transformada completamente, salí de aquel lugar enteramente cambiado,
¡SOY SALVO! esa tarde y esa noche lo pasé un poco mal de la cabeza,
pero seguro de mi salvación.
Al día siguiente había recuperado mi normalidad y fui,
y soy y seré un testigo más de que el mismo Dios que levantó a Jesús de entre
los muertos, es el mismo de nuestros días; levanta a todos aquellos que creen
en la sangre preciosa derramada en el Calvario
para perdón de sus pecados.
Este himno es como su testimonio personal.
Raúl tuvo que sufrir mucho a consecuencia de su enfermedad adquirida en sus días de lujuria y alcoholismo, pero su paz irradiaba.
Después de su conversión sólo vivió 3 años,
falleciendo en Guatemala Capital,
el 10 de septiembre de 1919.
La música de este himno-testimonio, es de George Bennard,
renombrado evangelista del Ejército de
Salvación, quien a su vez,
impactado por el sacrificio de Cristo,
vertió sus pensamientos
en una poesía que se unió al himno de Mejía, en 1912.
George Bennard nació en Youngstpwn, Ohio (USA),
el 4 de Febrero de 1873, y falleció el 10 de Octubre de 1873
en Reed City, Michigan.
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Largos años vagué por la senda del mal,
Perdido, sin paz, sin amor.
Y la sombra cruel del pecado fatal,
Me llenó de amargo dolor.
A mis pies el infierno se abrió,
Y clamé con el alma a Jesús,
Y al instante el infierno cambió,
En la hermosa visión de la cruz.
En el monte Calvario yo vi una cruz,
Emblema de afrenta y dolor.
Fue aquella vil cruz do murió mi Jesús,
Por salvarme a mí, pecador.
¡Oh!, yo siempre amaré esa cruz,
En sus triunfos mi gloria será,
Y algún día, en vez de una cruz,
Gloria eterna Jesús me dará.
Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
Para mí tiene suma atracción,
Porque en ella llevó, el Cordero de Dios,
Mi pecado y condenación.
Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,
Sus desprecios con Él sufriré,
Y algún día feliz, con los santos en luz,
En su reino con Él estaré.
